Tiburón Blanco.
El tiburón blanco (Carcharodon carcharias) es una
especie de pez cartilaginoso lamniforme de la familia Lamnidae. Es un animal de
aguas cálidas y templadas que puebla casi todos los océanos. Esta especie es la
única que sobrevive en la actualidad del género Carcharodon.
Esta especie recibe multitud de nombres, en
distintos idiomas. En español, se le conoce más comúnmente como tiburón blanco
y gran tiburón blanco (esta última influida por el nombre en inglés, great
white shark). El nombre de «blanco» se debe a que en algunos ejemplares viejos,
con el paso de los años, han ido aclarando el tono negruzco de su dorso hasta
un gris claro, y junto al blanquecino del vientre, les dan el aspecto de ser
blancos. Y como escualos que son, siguen creciendo a lo largo de su vida y
cuanto más viejos más grandes, de ahí lo de «gran blanco».
Evolución.
Se estima que el tiburón blanco apareció en el
planeta durante el Mioceno, siendo el fósil más antiguo encontrado de hace unos
16 millones de años aproximadamente. Según los biólogos deriva de Carcharodon
megalodón, un gigantesco tiburón prehistórico. Sin embargo, otros expertos
consideran que, a pesar de la indudable pertenencia de ambos al orden de los
Lamniformes, el tiburón blanco en realidad tenga mayor parentesco con el mako,
del género Isurus.
Según los paleontólogos Shelton Applegate, Maisey
John, Robert Purdy y el biólogo Leonard Compagno, el megalodón y el gran
tiburón blanco provienen de Cretolamna carcharodon, y por lo tanto deben ser
considerados como miembros del mismo género, Carcharodon, y de la misma
familia, Lamnidae.
Cappetta Henri, John Long, Mikael Siverson, y David
Ward, por su parte, encuentran que el tiburón blanco viene de una línea
separada de la de Megalodon, que a su vez deriva de Cretolamna y Otodus, dos
tiburones prehistóricos extintos. También hay teóricos que establecen su
descendencia de Carcharodon orientalis, que se cree que pertenecía a un eslabón
perdido de la evolución. La similitud entre los dientes del megalodón y el
tiburón blanco demuestran la convergencia evolutiva entre ambos, pero no una
relación genética directa. Sin embargo, los científicos aún hoy debaten la
procedencia exacta del tiburón blanco.
Descripción.
Los tiburones blancos se caracterizan por su cuerpo
fusiforme y gran robustez, en contraste con las formas aplastadas que suelen
lucir otros tiburones. El morro es cónico, corto y grueso. La boca, muy grande
y redondeada, tiene forma de arco. Permanece siempre entreabierta, dejando ver
al menos una hilera de dientes de la quijada superior y una o dos de la
inferior, mientras el agua penetra en ella y sale continuamente por las
branquias. Si este flujo se detuviese, el tiburón se ahogaría por carecer de organismo
para regular el paso correcto del agua, y se hundiría en la misma, ya que al no
poseer tampoco vejiga natatoria (el órgano que le da a los peces la capacidad
de no hundirse por su peso) se ve condenado a estar en continuo movimiento para
evitarlo.
Durante el ataque, las fauces del tiburón blanco se
abren hasta tal punto que la forma de la cabeza se deforma, pues la mandíbula
se desprende de su cabeza, y se cierran luego con una fuerza 300 veces superior
a la de una mandíbula humana (12-24 toneladas).
Los dientes de este espécimen son grandes,
aserrados, de forma triangular y muy anchos. Al contrario que otros tiburones,
no poseen diastema ni reducción de diente alguno, sino que tienen toda la
quijada provista de dientes alineados e igualmente capaces de aferrar, cortar y
desgarrar. Detrás de las dos hileras de dientes principales, los tiburones
blancos tienen dos o tres más en continuo crecimiento que suplen la frecuente
caída de dientes con otros nuevos y se van reemplazando por nuevas hileras a lo
largo de los años. La base del diente carece de raíz y se encuentra bifurcada,
dándole una apariencia inconfundible en forma de punta de flecha.
La longitud más frecuente entre los tiburones
blancos adultos es de 4 a 5,5 m (siendo los machos menores que las hembras),
aunque se han citado casos de individuos excepcionales que rebasaban
ampliamente esas medidas. En la actualidad no se puede asegurar cuál es
realmente el tamaño máximo en esta especie, hecho que se ve reforzado por la
existencia de notas antiguas y poco fiables sobre animales realmente
gigantescos. Varios de estos casos se analizan en el libro The Great White
Shark (1991) de Richard Ellis y John E. McCosker, ambos expertos en tiburones.
Durante décadas, muchos libros de referencia en el
campo de la ictiología, así como el Libro Guinness de récords mundiales
recogieron dos tiburones blancos como los más grandes jamás capturados; uno de
ellos era un ejemplar de 11 m supuestamente capturado en aguas del Sur de
Australia, cerca de Port Fairy, en la década de 1870 y el otro se trataba de un
individuo de 11,3 m que quedó atrapado en una red para arenques en Nuevo
Brunswick, Canadá en la década de 1930.
Distribución
del Tiburón blanco.
El tiburón blanco vive sobre las zonas de plataforma
continental, cerca de las costas, donde el agua es menos profunda. Es en estas
zonas donde la abundancia de luz y corrientes marinas genera una mayor
concentración de vida animal, lo que para esta especie equivale a una mayor
cantidad de alimento. Sin embargo, están ausentes de los fríos océanos ártico y
antártico, a pesar de su gran abundancia en plancton, peces y mamíferos
marinos. Los tiburones blancos tienen un avanzado metabolismo que les permite
mantenerse más calientes que el agua que les rodea, pero no lo suficiente como
para poblar estas zonas extremas.7
Áreas con presencia frecuente de tiburones blancos
son las aguas de las Antillas Menores, algunas partes de las Antillas mayores,
el Golfo de México hasta Florida y Cuba y la Costa Este de Estados Unidos desde
allí hasta Terranova; la franja costera de Rio Grande do Sul a la Patagonia, la
del Pacífico de América del Norte (desde Baja California hasta el sur de
Alaska, donde llegan en años anormalmente cálidos) y del Sur (desde Panamá a
Chile); archipiélagos del Pacífico como Hawaii, Fiyi y Nueva Caledonia;
Australia (con la excepción de su fachada norte, siendo abundante en el resto),
Tasmania y Nueva Zelanda, siendo muy frecuente en la zona de la gran barrera de
coral; norte de Filipinas y todo el litoral asiático desde Hainan hasta Japón y
la isla de Sajalín; Seychelles, Maldivas, Sudáfrica (donde es muy abundante) y
las zonas cercanas a la desembocadura de los ríos Congo y Volta; y la fachada
costera desde Senegal a Inglaterra, con agrupación apreciable en las islas Cabo
Verde y Canarias, penetrando también en los mares Mediterráneo y Rojo. 8
Sin embargo, en el mar Mediterráneo, debido a la sobreexplotación
pesquera y a la contaminación de las aguas, se ha reducido considerablemente la
distribución de esta especie, de todas maneras, parece que persiste alguna zona
de cría, como por ejemplo el Estrecho de Messina. Su distribución se corresponde
con la ruta migratoria del atún rojo, así como a la existencia de aguas someras
cerca de la costa, de ahí que las áreas tradicionales de almadrabas estén
asociadas a la existencia histórica del tiburón blanco, en base a esto, hay
zonas propicias a un posible avistamiento en el área central del mediterráneo,
principalmente en el mar de Sicilia, golfo de Trieste y península de Istria,
así como en el área occidental, principalmente en el mar de Liguria, golfo de
León y estrecho de Bonifacio; en menor proporción, hay zonas como el mar
Tirreno, en torno a Nápoles, suroeste de Cerdeña, el mar Adriático, las
Cícladas, la costa de Tracia o el estrecho del Bósforo, y respecto al litoral
español, históricamente también ha sido frecuente en el levante mediterráneo ( golfo
de Valencia, islas Columbretes, Alicante y costa del Mar Menor), islas Baleares
( costa mallorquina de la Tramuntana, cabo de Ses Salines, Cabrera y cabo d´es
Pinar, en Menorca su zona norte, y en las islas Pitiusas en la zona de Es
Freus), el norte de Cataluña, dentro de la zona de influencia del golfo de
León, y finalmente en Andalucía, principalmente en la bahía de Almería y en el
estrecho de Gibraltar, principalmente en el litoral de Cádiz. En el
Mediterráneo la migración del atún rojo corresponde a la entrada de atunes
adultos entre primavera y verano, originarios de la costa noroeste de los
Estados Unidos, y con salida del mediterráneo en otoño.
Bibliografía:
-Wikipedia
-Faunaiberica.org
-Tiburones.anipedia.net
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